15 de abril de 2014

Acelerando la rueda de la justicia de los niños











En la próxima semana, en las Naciones Unidas, una victoria silenciosa va ocurrir para los niños.
Es una victoria que va amplificar las voces de niños que han sido ignorados, abandonados, abusados y pasados por alto. Es una victoria con potencial de cambiar sus vidas.
Gracias a la Convención de las Naciones Unidas para los Derechos de los Niños (CDN) – ratificada por todos los países con excepción de Estados Unidos, Somalia y Sudan del Sur – los gobiernos son obligados a crear leyes y políticas que honren los derechos de todos los niños.
Esto significa proveer cuidados de salud para todos los niños, por ejemplo, así como educación universal. Garantizar que ellos tengan la oportunidad en participar de sus comunidades – y de jugar. Y promover protección contra todos los tipos de males.
La CDN es un faro de luz de esperanza para la posibilidad de vida en toda su plenitud.
Sin embargo, en mi trabajo en Visión Mundial, he estado muy a menudo impresionada con la manera cómo las vidas de los niños pueden ser trágicamente diferentes de lo que prometen sus gobiernos. Los niños y sus defensores han carecido de herramientas adecuadas para responsabilizar a sus gobiernos por las promesas hechas y rotas.
Yo he visto niños y ONGs reportaren persistentemente violaciones de derechos de los niños al Comité de las Naciones Unidas para los Derechos de los Niños.
Mientras que las Naciones Unidas han emitido repetidas recomendaciones a los gobiernos, el ritmo de los cambios ha sido demasiado lento.
Incluso la ONU se ha visto limitada en su capacidad para hacer con que los gobiernos rindan cuentas en este sentido.
En la próxima semana, esto va cambiar. Comenzó durante mis estudios de graduación en 2006, cuando propuse un nuevo tratado internacional que daría a los niños el poder de presentar una denuncia ante la ONU cuando sus derechos sean violados.
Las Naciones Unidas irían entonces investigar la reclamación y responsabilizar el país del niño.
Este mecanismo legal se hizo conocido como el Tercero Protocolo Facultativo (OP3) a la CDN y vincula a cualquier gobierno que lo ratifique.
 Afortunadamente, no se ha acumulado polvo en mi tesis. El los últimos 8 anos, yo hice campaña para que el OP3 entrara en vigor.
El lunes, 10 corajosos países irán ratificar el Protocolo, demostrando claramente su compromiso en promover reparaciones significativas a los niños que han tenido sus derechos violados.
Mientras celebramos, también quiero dar el testimonio de las vidas que han sido perdidas mientras las ruedas de la justicia se movían muy lentamente. Estos niños nunca tuvieron la oportunidad de experimentar sus derechos, y nunca han visto justicia para las violaciones que sufrieron:
-          Para Noi, una niña de 16 años del Norte de Tailandia, que ha sido victima de trata para el comercio sexual después de haber sido enviada por su familia para trabajar como mesera en Bangkok;
-          Para Sikefela, una niña de la Zambia occidental que se quedó huérfana a la edad de 6 años, y murió de causas relacionadas a la SIDA a la edad de 8 años.
-          Para Jeffrey, un niño de 5 años de mi propia ciudad de Toronto, que se deslizó a través de las grietas de un sistema de protección de la infancia roto que le llevó a malos tratos graves, la privación y la muerte por inanición en el cuidado de sus propios abuelos.
Millones de niños más siguen esperando. Cuarenta y cinco países han firmado el Protocolo OP3 y están dando los pasos hacia su ratificación. Esto nos deja con 138 países – incluyendo el Canadá – que deben prestar atención a los gritos de los niños y ratificar el Protocolo sin retraso.
UNICEF debe trabajar de cerca con los gobiernos para lograr la ratificación generalizada del protocolo, y para que sea ampliamente conocido y comprendido entre los niños, ONGs y otros actores clave.
Mientras la comunidad internacional se prepara para celebrar los 25 años de la Convención de los Derechos de los Niños el próximo Noviembre, yo insto a Canadá y otros estados miembros de la ONU a no posponer la justicia por más tiempo.
No podemos permitir que más vidas preciosas escapen.
Vamos cumplir con las promesas hechas a los niños cuando la CDN se consagró por primera vez hace un cuarto de siglo. Vamos mostrar a los niños que sus derechos realmente tienen significado.
¡No perdamos un día más!

Sara L. Austin es Directora en Visión Mundial Canadá. Ella ha estudiado Derechos Humanos Internacionales en la Universidad de Oxford y Desarrollo Internacional y Estudios de la Mujer en la Universidad de Dalhousie.  (traducción Camila Franco)

Pra saber que pásies formaran y cuales ya ratificaran, clique abajo:

https://treaties.un.org/pages/viewdetails.aspx?src=treaty&mtdsg_no=iv-11-d&chapter=4&lang=en

12 de agosto de 2013

The Charitable-Industrial Complex

 
I HAD spent much of my life writing music for commercials, film and television and knew little about the world of philanthropy as practiced by the very wealthy until what I call the big bang happened in 2006. That year, my father, Warren Buffett, made good on his commitment to give nearly all of his accumulated wealth back to society. In addition to making several large donations, he added generously to the three foundations that my parents had created years earlier, one for each of their children to run.
      
Early on in our philanthropic journey, my wife and I became aware of something I started to call Philanthropic Colonialism. I noticed that a donor had the urge to “save the day” in some fashion. People (including me) who had very little knowledge of a particular place would think that they could solve a local problem. Whether it involved farming methods, education practices, job training or business development, over and over I would hear people discuss transplanting what worked in one setting directly into another with little regard for culture, geography or societal norms.
Often the results of our decisions had unintended consequences; distributing condoms to stop the spread of AIDS in a brothel area ended up creating a higher price for unprotected sex.
But now I think something even more damaging is going on.
Because of who my father is, I’ve been able to occupy some seats I never expected to sit in. Inside any important philanthropy meeting, you witness heads of state meeting with investment managers and corporate leaders. All are searching for answers with their right hand to problems that others in the room have created with their left. There are plenty of statistics that tell us that inequality is continually rising. At the same time, according to the Urban Institute, the nonprofit sector has been steadily growing. Between 2001 and 2011, the number of nonprofits increased 25 percent. Their growth rate now exceeds that of both the business and government sectors. It’s a massive business, with approximately $316 billion given away in 2012 in the United States alone and more than 9.4 million employed.
Philanthropy has become the “it” vehicle to level the playing field and has generated a growing number of gatherings, workshops and affinity groups.
As more lives and communities are destroyed by the system that creates vast amounts of wealth for the few, the more heroic it sounds to “give back.” It’s what I would call “conscience laundering” — feeling better about accumulating more than any one person could possibly need to live on by sprinkling a little around as an act of charity.
But this just keeps the existing structure of inequality in place. The rich sleep better at night, while others get just enough to keep the pot from boiling over. Nearly every time someone feels better by doing good, on the other side of the world (or street), someone else is further locked into a system that will not allow the true flourishing of his or her nature or the opportunity to live a joyful and fulfilled life.
And with more business-minded folks getting into the act, business principles are trumpeted as an important element to add to the philanthropic sector. I now hear people ask, “what’s the R.O.I.?” when it comes to alleviating human suffering, as if return on investment were the only measure of success. Microlending and financial literacy (now I’m going to upset people who are wonderful folks and a few dear friends) — what is this really about? People will certainly learn how to integrate into our system of debt and repayment with interest. People will rise above making $2 a day to enter our world of goods and services so they can buy more. But doesn’t all this just feed the beast?
I’m really not calling for an end to capitalism; I’m calling for humanism.
Often I hear people say, “if only they had what we have” (clean water, access to health products and free markets, better education, safer living conditions). Yes, these are all important. But no “charitable” (I hate that word) intervention can solve any of these issues. It can only kick the can down the road.
My wife and I know we don’t have the answers, but we do know how to listen. As we learn, we will continue to support conditions for systemic change.
It’s time for a new operating system. Not a 2.0 or a 3.0, but something built from the ground up. New code.
What we have is a crisis of imagination. Albert Einstein said that you cannot solve a problem with the same mind-set that created it. Foundation dollars should be the best “risk capital” out there.
There are people working hard at showing examples of other ways to live in a functioning society that truly creates greater prosperity for all (and I don’t mean more people getting to have more stuff).
Money should be spent trying out concepts that shatter current structures and systems that have turned much of the world into one vast market. Is progress really Wi-Fi on every street corner? No. It’s when no 13-year-old girl on the planet gets sold for sex. But as long as most folks are patting themselves on the back for charitable acts, we’ve got a perpetual poverty machine.
It’s an old story; we really need a new one.
Peter Buffett is a composer and a chairman of the NoVo Foundation.

4 de noviembre de 2010

La delincuencia es la mayor preocupación de Latinoamérica



Este es uno de los hallazgos del sondeo realizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) sobre Gobernabilidad y Convivencia Democrática en América Latina 2009-2010, presentado ayer en Madrid, en la sede de la Secretaría General Iberoamericana (Segib). El trabajo de campo lo llevó a cabo la empresa IPSOS, que realizó el estudio entre el 14 de noviembre y el 18 de diciembre de 2009 en 28 ciudades de 18 países latinoamericanos y entrevistó a unas 10.000 personas.






Todo el sondeo


http://www.flacso.org/publicaciones/flacso-ipsos-final/



Según el sondeo de FLACSO, el principal problema para el latinoamericano es la presencia aplastante de la delincuencia y el narcotráfico en la región. Así lo considera un 67,5 % de los encuestados. "Es una preocupación apabullante, muy por encima incluso de cuestiones que han primado siempre en la zona, como el tema de la pobreza", declaró Enrique Iglesias, secretario general iberoamericano, que calificó la cuestión de "cuantificado impacto" ya que en estos momentos "la región es la más violenta del planeta". La cifra de homicidios aumenta progresivamente: cada vez mueren y matan más jóvenes menores de 29 años, lo que ha sido calificado de "genocidio juvenil".


El problema del narcotráfico y de la delincuencia, unidos a la debilidad de la instituciones, llevan a la destrucción de la sociedad.


El sondeo confirma que la institución que goza de mayor confianza entre los ciudadanos de América Latina son los noticieros de televisión. El 61,9% de los encuestados confía mucho en ellos y los considera un elemento fundamental para que los Gobiernos escuchen sus necesidades. Brasil es el país donde el impacto de los medios es mayor. El noticiero marca la agenda política, con la consecuencia negativa de que priman las soluciones a corto plazo, la agenda pasa a ser reactiva" y las demandas de los ciudadanos, una vez satisfechas, desaparecen.

13 de octubre de 2010

La Hambre en el Mundo molesta más a los Niños

La seguridad alimentaria global se encuentra bajo presión. A pesar de que los líderes mundiales adoptaron, con el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la tarea de reducir a la mitad la proporción de personas que sufren hambre en el mundo entre 1990 y 2015, no estamos nada cerca de cumplir con dicha meta. El porcentaje de personas subnutridas cayó de un 20 por ciento en 1990–1992 a un 16 por ciento en 2004–2006. No obstante en años recientes el número de personas que padecen hambre ha ido, de hecho, en aumento. En 2009, el número de personas subnutridas superó los mil millones a consecuencia de la crisis de los precios de los alimentos y en medio de la recesión mundial. Estimaciones más recientes del Programa de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, sugieren que el número habría caído a 925 millones en 2010. Dentro de este sector de la población hay un grupo especialmente vulnerable: las niñas y niños pequeños. La subnutrición sufrida durante los dos primeros años de vida puede poner en riesgo la propia vida del niño y la niña, así como comprometer su desarrollo físico, motor y cognitivo. Para aquellos que sobreviven, la subnutrición en los dos primeros años suele acarrear daños irreversibles a largo plazo. Resulta por lo tanto de particular importancia que emprendamos una acción conjunta para combatir el hambre, especialmente entre los infantes.




Esta es la temática central en que hace énfasis el Índice Global del Hambre 2010, publicado de forma conjunta por el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), Concern Worldwide, y Welthungerhilfe.

12 de octubre de 2010

"Antes que recibir la compasión nos gustaría ser oídos"

"Haití no es América Latina"

Expertos haitianos piden en Madrid que la ONU cambie su estrategia en el país

ANNA-MARIA HOLLAIN - Madrid - 11/10/2010


Antes que recibir la compasión nos gustaría ser oídos". Con esta reivindicación tan fundamental como desoída por la comunidad internacional comienza el manifiesto Haití, año cero, firmado, entre otros, por el antropólogo Daniel Supplice (Puerto Príncipe, 1951), la socióloga Michèle Oriol (Puerto Príncipe, 1956), y el politólogo Erick Balthazar (Puerto Príncipe, 1968), todos curtidos en política y organismos supranacionales, invitados a Madrid por el festival VivAmérica. "Desde hace 15 años, desde que hay una misión de paz en Haití ?aunque no ha habido guerra?, el peso de Naciones Unidas ha ido aplastando las instituciones haitianas donde, ahora mismo, no hay gente capaz de tomar las decisiones correspondientes a la magnitud del problema", afirman en una entrevista con EL PAÍS el viernes.

Diez meses después del terremoto que se cobró 220.000 vidas y dos meses antes de las elecciones presidenciales, la falta de cooperación entre Gobierno, ONU y ONG deja patente el vacío político en que han quedado atrapados los más de 2,3 millones de desplazados. "Hay que clarificar esta situación: ¿se encuentra Haití bajo tutela o es un país independiente?", subraya Michèle Oriol, y Daniel Supplice recuerda la situación de Somalia, "que jamás se ha recuperado de la intervención internacional". La vía de salida propuesta en el manifiesto es un Estado Mayor liderado por EE UU o Francia como nexo entre las comunidades haitiana e internacional encargado de coordinar las labores de reconstrucción y garantizar que las donaciones no se esfumen en el agujero negro de la corrupción, que se ha tragado ya miles de millones de dólares. Un solo interlocutor en lugar de 20, "porque eso es lo que hace Naciones Unidas y ya hemos visto que eso no funciona", explica Oriol. En el manifiesto califican el papel de las potencias regionales en el país durante los últimos años de "superfluo". "Haití es un país caribeño, no es América Latina. Nuestras culturas son muy diferentes, lo que hace muy difícil el diálogo, y con EE UU y Francia, por lo menos, tenemos una historia común, aunque conflictiva", remata Erick Balthazar.


No ponen sus esperanzas en las elecciones de diciembre. De los 19 candidatos, solo dos se presentan para partidos que existen desde hace dos décadas, los otros 17 pertenecen a estructuras sin nombre. "No existe financiación pública de los partidos y no hay una institución electoral organizada y fiable. Solo un candidato tiene dinero suficiente para organizar una campaña electoral. ¿Cómo se pueden alcanzar mayorías, impulsar propuestas, cuando no hay partidos?, se pregunta Oriol. "Cuando no hay equipos, tampoco hay visiones para el país. Sin confrontación no hay debates", precisa Balthazar. "Para poder implementar nuestras ideas, haría falta gente a todos los niveles del poder [Haití tiene una sistema presidencial y parlamentario], senadores, diputados en el Congreso etcétera. Y estos candidatos no forman parte de la estructura política existente", destaca Supplice.



Las fuerzas de seguridad internacionales dicen que el aumento de las violaciones de mujeres en Puerto Príncipe no es su responsabilidad. La Policía Nacional haitiana no tiene los medios para parar a los que se sienten seguros ante la falta de persecución legal. Las ONG ignoran que su atención gratuita ha provocado el cierre de muchos hospitales y que su permanencia masiva en el país dispara los alquileres. Y el Gobierno haitiano se queda inerte ante el crecimiento masivo de la población en la capital cuando habría que descentralizar, porque la falla sigue allí. Ante la presión de esos problemas, ellos piensan ya en las elecciones de 2015: "Para que Haití deje de ser un país asistido y se convierta en un país responsable hace falta concienciar a los ciudadanos a una participación política. Ya no estamos a tiempo para estas elecciones, pero sí para las de 2015", coinciden.


4 de octubre de 2010

Infantes salvos en "la botella"

Weighing the Lives of Babies in HaitiBy

DENNIS ROSEN, M.D.


It was the first week of May, almost four months after the earthquake, and the situation remained dire. Rubble was everywhere, many buildings were unusable, and all of the pediatric care was being given in tents. Supplies were sparse and unreliable.

The obstetricians at the General were on strike, and women in labor were being told to go elsewhere. But word had gotten out that there were American doctors at the hospital, and many patients simply refused to leave.

So it was on that rainy Sunday evening that there were six women in active labor in the emergency room. And soon one of them, in her late teens, gave birth to a tiny boy, just 2 pounds 3 ounces. A neonatologist on our team estimated that he was two months premature. (The mother claimed she hadn’t even known she was pregnant.)

Premature babies can get into a lot of trouble, and the smaller they are, the higher their risk of complications. They usually have difficulty maintaining a normal body temperature, losing heat to their surroundings faster than they can generate it. This is why they are kept in incubators until they are able to stay warm on their own. They are at high risk for infections, along with feeding and breathing problems.
Once the baby was born, we dried and swaddled him and started looking for a place where he could be cared for until he was stable enough to be sent home. There were no working incubators at the hospital, nor any free beds in the pediatric tents, and we had no luck finding incubators at other hospitals.

Then an American physician at another medical camp told us that he had faced a similar situation some days before, and had built his own incubator — “MacGyver” style, as he put it. He suggested we do the same.

So that’s what we did. We took a cardboard box from the medical supply room, padded it with some surgical drapes and a blanket and found a desk lamp with a working bulb to serve as a source of heat. Voilà! Our youngest patient now had an incubator.
The next morning we tried to persuade the attending Haitian pediatrician to accept the baby to the pediatric tents. “Don’t be absurd!” she scoffed, as I recall. “A baby that small will not make it. He has no chance of survival, and we have no spare beds to waste.”

None of us felt comfortable arguing with her. Still, we knew that to send the baby to his mother’s tent city while he was still so vulnerable would be a death sentence. So we decided to keep him and his mother in the emergency room until a proper place could be found — understanding that we needed to find a solution before returning to Boston, as the group that would follow us did not include pediatricians qualified to treat complications of prematurity.

A baby bottle was found, along with clothes and diapers. The nurses taught his mother how to express milk into the bottle and to feed him. We’d been calling him “baby in the box”; now he became Jack, as in Jack in the box. He did very well, and his mother, after overcoming her surprise at his unexpected appearance, bonded with and cared for him devotedly.

Each day we pressed his case to the Haitian medical team, and each day we were turned down. “There is no room for him,” we were told, though there seemed to be beds for other children in the pediatric tents.

Finally, on Friday, we found an incubator for him at another hospital. We transferred him and his mother there, satisfied that we had gotten him through those first few days, but soberly aware of the odds he faced going forward. The next day we left for Boston.

Six weeks after our return, at an informal reunion, the neonatologist told us he had learned that Jack had been discharged home with his mother in good health, weighing five and a half pounds.

We were thrilled. Our stubbornness had paid off.

But our euphoria was tempered by a somber reality. Looking at the big picture, we had to concede that the Haitian doctors were probably right.
We were in Port-au-Prince, after all, not Boston. Surely the Haitians, acutely aware of what they could and could not do with the resources they had, would know better than a group of well-intentioned foreigners accustomed to the best equipment money can buy. Didn’t it make more sense to invest time, effort and scarce resources in a baby with a better chance of surviving?

Yet ultimately this was not an abstract discussion about the proper allocation of medical resources in an impoverished country, but a decision about the fate of a baby who was very much alive. He was our patient, and we were determined to give him the best possible care.
In the little-picture view, a life had been saved.

 
Dr. Dennis Rosen is a pediatric pulmonologist at Children’s Hospital Boston and an instructor at Harvard Medical School.

24 de septiembre de 2010

Cada Niño/Niña Cuenta (Kevin Jenkins- UN)

Secretary General, Ban Ki-moon,



Excellencies,
Ladies and gentlemen,




Let me express my gratitude to the Secretary General for his leadership and his vision for a world in which millions more children and women not only survive, but thrive and are in good health.

This strategy is important and timely. It seeks to correct one of the greatest inequalities of our age, putting right the tragic injustice of eight million children and more than three hundred thousand pregnant women who die every year from preventable causes.

To ensure real, lasting change, it is imperative that this inspirational strategy mobilises civil society, with its committed people, expertise at the local level and resources.

We all need to play our part to ensure that health care can reach places where health systems have fallen behind.

Civil society is rallying behind this plan. World Vision has committed one point five billion dollars over the next five years to address the health needs of women and children, through their families and communities. Together with Save, Care and dozens of other national and international NGOs we have made a combined commitment, including five billion dollars between now and 2015. That’s equivalent to the amount pledged by the G8 countries in the Muskoka Initiative.

Civil society has been working with women and mothers, providing community health education, training and resources. We support comprehensive vaccination coverage, and ensure communities have access to clean water, sanitation, and nutritious food -- proven interventions that save lives.

As we increase resources, we will also seek to enhance the quality of programming. We will look for more effective partnerships and encourage innovation. The cumulative effect of our efforts for the health and well-being of women and children will be greater than the dollar commitments could accomplish on their own.

All our efforts combined will reinforce the growing movement of people who are committed to the world’s most-marginalised women and children.
ends




Video (palabras de Kevin a 1:11) 



http://www.unmultimedia.org/tv/webcast/2010/09/launch-of-the-global-strategy-for-womens-and-childrens-health.html


















(esta en la segunda mitad del webstream)































20 de septiembre de 2010

Metas del Milenio y la Desigualdad en América Latina y Caribe


Reporte de la CEPAL acerca del progreso hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio durante la última década se dio en un contexto excepcional debido al dinamismo económico que alcanzaron la mayoría de los países de América Latina y el Caribe y la región en su conjunto. Aunque con una disminución, los elevadísimos índices de desigualdad en la región hacen con que los progresos sean muy lentos en relación a lo ideal.
Con ambientes desiguales, lo crecimiento económico no tiene lo mismo impacto que tendría en la mejoría de vida de los más pobres.

En efecto, a partir de 2003 y finalizado ya el ciclo recesivo que afectó a la región desde fines de los años noventa, se inició un sexenio en que se crearon condiciones favorables para progresar más rápidamente hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.



Entre 2003 y 2008 la incidencia de la pobreza se redujo 11 puntos porcentuales (del 44% al 33%) y la pobreza extrema disminuyó de alrededor del 19% al 13%, progreso que posibilitó un avance decisivo para que la región y varios países se situaran en trayectoria de alcanzar la meta 1.A del Milenio.

Durante el mencionado sexenio la tasa de crecimiento del PIB en América Latina y el Caribe fue notablemente elevada y relativamente sostenida: la tasa anual de crecimiento del 2,6% entre 1990 y 2002 se elevó al 4,9% entre 2003 y 2008. En términos de crecimiento económico es necesario retroceder hasta la década de 1970 para encontrar una fase de dinamismo económico similar. A diferencia del período 1990-2002, en los años previos a la crisis el crecimiento económico permitió una importante reducción del desempleo y un incremento de los ingresos reales de la población ocupada. Estos fueron, junto con la tendencia a la incorporación de las mujeres al mercado laboral y la reducción de la tasa de dependencia demográfica, los principales factores que contribuyeron a reducir la pobreza.

En este mismo período varios países latinoamericanos registraron una mejora en la distribución del ingreso. En 10 de 20 países el índice de concentración de Gini se redujo entre el 3% y el 10%, Naturalmente, este factor contribuyó también a reducir la pobreza extrema y total en la medida que la mejora distributiva se acompañó de un incremento en la participación del ingreso del 20% de hogares más pobres en un contexto de aumento del empleo y los ingresos laborales en ese estrato. Con todo, es preciso calificar este progreso ya que la mitad de los países de la región no lograron un avance significativo en materia de desigualdad y solo tres de los sietes países de menor desarrollo relativo registraron una disminución del índice de Gini. América Latina y el Caribe sigue siendo la región con peor distribución del ingreso.

También contribuyó a la disminución de la pobreza, aunque en menor medida, el aumento de las remesas desde el exterior en algunos países —sobre todo en México, El Salvador y la República Dominicana— y los ingresos provenientes de los programas de transferencias monetarias que en varios países mejoraron su cobertura y elevaron el monto de los beneficios.

Por otra parte, el propio dinamismo económico del sexenio permitió sostener la tendencia de crecimiento del gasto público social que se venía registrando desde el inicio de los años noventa. En efecto, en América Latina y el Caribe la tasa media anual de aumento del gasto social por habitante entre 2003 y 2008 fue del 6,1%, lo que se tradujo en un crecimiento del 43%. Esto se logró en la mayoría de los países gracias al aumento de los recursos fiscales provenientes del propio crecimiento y a la mayor prioridad otorgada a los sectores sociales dentro del gasto público.






English



Achieving the Millennium Development Goals with equality in Latin America and the Caribbean: Progress and challenges



15 de septiembre de 2010

Arranca un compromiso educativo latinoamericano

Los países iberoamericanos se disponen a movilizar 80.000 millones de euros en la próxima década para acabar con las desigualdades de la región

( editado de lo texto de J. A. AUNIÓN)

En mitad de un conflicto abierto desde hace casi un mes entre los alumnos de Secundaria y las autoridades locales (los estudiantes reclaman las mejoras y el mantenimiento que consideran que merecen los edificios donde estudian), la ciudad de Buenos Aires ha recibido a los ministros de Educación iberoamericanos. Hoy se disponen a aprobar -los jefes de Gobierno lo harán definitivamente el próximo diciembre- el documento final de las Metas Educativas 2021, un compromiso para movilizar durante la próxima década los 104.000 millones de dólares (alrededor de 78.000 millones de euros) que hacen falta para acabar con los enormes retrasos educativos que arrastra la zona con más desigualdades del planeta.



Se trata, probablemente, de un hito en la educación iberoamericana, entre otras cosas, por lo que supone de proyecto común de toda la región. Sin embargo, en un momento así es inevitable pensar en todas las promesas que se quedaron en nada o en mucho menos de lo que se pretendía, sobre todo teniendo en cuenta la envergadura de esta:
  1. terminar con el analfabetismo que afecta aún a 32 millones de personas (la población de América del Sur y el Caribe ronda los 600 millones de habitantes),
  2. escolarizar a los 15 millones de chavales de tres a seis años que no lo están,
  3. mejorar la calidad de la enseñanza y apoyar a los sectores más desfavorecidos para que más jóvenes estudien más tiempo,
  4. alcancen la Universidad o accedan a unos sistemas fuertes de formación profesional. Y, al mismo tiempo,
  5. reforzar la inversión en I+D para poder competir en la sociedad del conocimiento.

Durante más de dos años de trabajo, la OEI ha diseñado 11 metas generales que se concretan en 27 metas específicas y en 38 indicadores de seguimiento (por ejemplo, que en 2021 todos los niños de tres a seis años estén escolarizados, el 90% termine Primaria y entre el 60% y el 90% Secundaria) y 10 programas de acción compartida que intentarán hacer a cada país partícipe del proyecto común (entre otros, para apoyar y asesorar en la mejora de la atención a la primera infancia o la calidad de la educación).

Después, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de la ONU calculó los costes de todo ello y más tarde cada país los ha ajustado a su realidad y posibilidades (la idea fue en todo momento hacer compatible el plan con la diversidad de los países de la zona). Así, los 104.000 millones de dólares saldrán de un esfuerzo presupuestario sostenido y de un Fondo Solidario de unos 5.000 millones de dólares (unos 3.900 millones de euros) para ayudar a los países con más dificultades a conseguir los objetivos, como la República Dominicana, Nicaragua, Guatemala, Salvador, Honduras y Paraguay. Ese fondo se establecerá con dinero que aportarán los Gobiernos iberoamericanos con mayor desarrollo (unos 940 millones de euros); empresas y fundaciones (otros 1.500 millones que se inician con 314 millones que aporta el BBVA), y agencias europeas de cooperación, organismos internacionales, cooperación americana y donaciones diversas (más de 780 millones). Además, el Bando Interamericano del Desarrollo (BID) ha incluido las metas en sus objetivos estratégicos, explica la OEI, que está intentando que haga lo mismo el Banco Mundial.

Del resto de países, los hay, como Argentina, a los que les bastará mantener el esfuerzo presupuestario actual, es decir, aplicar a la educación el aumento del producto interior bruto (PIB) para conseguir las metas propuestas. Y otros, como Brasil, México, Colombia o Perú, que necesitarán incrementar el 0,1% anual del PIB algunos años o toda la década. De hecho, Brasil ha aumentado los compromisos presupuestarios sobre los que la Cepal calculó. En los próximos meses se irán publicando los documentos de planificación de cada país. Ahora, para hacer el seguimiento de los avances, se constituirá un Instituto de Seguimiento y Evaluación de las Metas Educativas que redactará un informe anual sobre los progresos y obstáculos de los objetivos; y un Consejo Asesor de la Educación Iberoamericana en el que participan representantes de todos los países y sectores educativos.

14 de septiembre de 2010

27 millones de personas que viven en condición de esclavos (Port/Español)

Pelos becos sombrios da escravidão



O sociólogo americano Kevin Bales escreveu seis livros mais tarde, sempre investigando o mesmo tema, a escravidão moderna. Reconhece que a conscientização sobre o problema aumentou, mas ainda há um longo caminho para se chegar à abolição universal. Há mais escravos no mundo hoje que em qualquer período da história. E a vida deles não vale um vintém. Otimista, Bales não acha difícil extirpar esse câncer. Conhecimento para tanto, temos. O que falta é decisão política e recursos. Ele é categórico ao afirmar que o Brasil, apesar de muitas limitações, tem o que ensinar ao mundo nesse campo. Saiba por quê.



Trechos de sua entrevista a Carolina Rosseti (OESP), editados:



Durante minhas pesquisas pelo mundo, percebi que existem dois perfis de escravos. Há os escravizados já no feto, que nascem mercadoria, particularmente na Ásia. Esses geralmente trazem um vazio nos olhos. Estão paralisados na vida, sem alternativa. E há os escravos que nascem livres, como os carvoeiros que conheci no Brasil. Eles caem na armadilha dos gatos, transpiram angústia, mas querem retomar a vida. Vivem num movimento pendular que alterna esperança e desespero.
Nunca houve um dia na terra sem escravidão. Os primeiros documentos escritos da humanidade, que datam de 5 mil anos, incluem relatos de escravidão. Ela faz parte de nossa história desde o primeiro dia da era escrita e achamos que seja até pré-histórica. Mas certamente houve países, culturas e comunidades sem escravos. Ser escravo não é o estado natural do ser humano.
O mundo estava cego para esse problema até há alguns anos. Muitos de nós pensávamos que a única forma de escravidão era aquela do passado, a "escravidão legalizada". E a reduzíamos à imagem de africanos trabalhando em canaviais ou fazendas de algodão. Com a explosão populacional que se seguiu ao fim da 2ª Guerra e, posteriormente, com desmantelamento da União Soviética, surge um contingente imenso de pessoas vulneráveis que caem nas mãos de redes criminosas. Não fomos capazes de ver isso de imediato, mesmo ocorrendo debaixo do nosso nariz.
A vida humana está mais barata hoje. Essa foi uma das grandes surpresas que tive na minha pesquisa. No passado os escravos eram caríssimos. Comprar um escravo equivalia a comprar um equipamento sofisticado, como um trator ou um caminhão. Hoje existe um contingente enorme de pessoas em estado de vulnerabilidade social e relativamente fáceis de escravizar. Nos Estados Unidos é possível comprar um escravo doméstico por uns US$ 6 a 7 mil. Na Índia, são necessários míseros US$ 30. Ou nem isso. Em lugar de grandes somas para comprar um escravo, é só dizer para o pobre coitado: "Suas crianças estão famintas, você não tem emprego, aqui não há esperança para você. Pula já neste caminhão e vem comigo".
A primeira vez que estive no Brasil foi há 13 anos, no período da redemocratização. O governo brasileiro de então, assim como outros naquele tempo, não compreendia a extensão do problema e fazia pouco ou nada para impedir o trabalho escravo. A situação mudou. O governo Lula talvez tenha sido o mais eficiente do mundo no combate ao trabalho escravo. Diferentemente da maioria dos países, o Brasil montou a chamada "lista suja", que é divulgada na internet e lista empresas que utilizam trabalho escravo. É uma inovação maravilhosa que, pelo o que sei, nenhum outro país tem igual. Mas isso não dá ao Brasil nota 10, apenas nota 7. Ainda há muito por fazer. O país precisa treinar melhor os promotores e procuradores, priorizar processos que envolvam exploração trabalhista, tráfico de pessoas e escravidão, e garantir a punição dos criminosos. Outro problema é a reincidência. Muitos brasileiros que foram traficados para o exterior, ou explorados no país mesmo, acabam voltando à situação de exploração. O Brasil poderia evoluir inspirando-se nas leis da Índia, que, apesar de ter o maior número de escravos do mundo, tem o sistema legal mais avançado. Lá um ex-escravo recebe apoio financeiro por alguns anos, para ajudá-lo a se estabilizar na vida. Isso faz diferença.
No livro Ending Slavery, faço uma comparação entre Brasil e Japão porque neste, apesar de ser um país rico e contar com uma polícia bem preparada, o número de pessoas escravizadas é extremamente alto. O Japão não dispõe de boas leis nem de programas sociais contra a escravidão. Mesmo tendo poder e recursos para atacar o problema.
É uma forma bastante usada, não sei se é a mais comum. Existem basicamente três categorias de escravidão. A mais rara é a que se dá antes mesmo de a pessoa nascer e ocorre principalmente em países africanos e árabes. Nesse caso, filhos de escravos nascem escravos, são vendidos e trocados. A escravidão por contrato usa a boa-fé da vítima para submetê-la a uma condição ilegal de trabalho. Já na escravidão por dívida a pessoa, mesmo trabalhando exaustivamente, não consegue se libertar: a dívida só aumenta, porque não é real, é um truque. Pressiona psicologicamente. Às vezes, é mais fácil, barato e eficiente, no lugar de ter que manter a vítima sob fiscalização a todo momento, conseguir controlar a mente da pessoa, pois o corpo fica manso e obediente. Um bom capataz sabe controlar as emoções da vítima, criando momentos de alívio para depois levá-la ao desespero novamente. É como treinar um animal.
Pesquisas indicam que a proporção é quase igual para ambos os sexos. Geralmente, homens são explorados em sua força de trabalho. A escravidão voltada para a exploração trabalhista é disparado a mais comum, depois vem a sexual. O problema da Espanha não são as brasileiras ou os brasileiros que vão para lá trabalhar no mercado do sexo. O xis do problema é a ideia que muitos homens têm de que podem usar violência ou dinheiro para obter satisfação sexual. E a solução só virá quando as pessoas entenderem que tratar os outros como commodity sexual é desumano e criminoso.
Um obstáculos no atendimento às vítimas de tráfico de pessoas, especialmente as exploradas sexualmente, é que muitas não se veem como vítimas. Vemos essa mesma reação em mulheres vítimas de violência doméstica. Com frequência elas se culpam por ter escolhido aquele marido ou por não ter lavado a louça ou posto a mesa antes de ele chegar em casa. Acabam assumindo a responsabilidade pelo abuso e absolvendo o agressor. Em se falando de vítimas de tráfico de pessoas que foram enganadas, submetidas a abusos físicos e exploradas sexualmente, precisamos dar aconselhamento psicológico não idêntico, mas semelhante ao dispensado às mulheres vítimas de violência doméstica.
Há casos em que vítimas de tráfico ou de escravidão se tornam aliciadores e recrutam outras vítimas. Essa mudança de papéis não é pouco usual. Mulheres traficadas, ao tentar ganhar algum tipo de poder e controle sobre suas vidas, acabam entrando na organização criminosa e passam recrutar amigas, irmãs e vizinhas. Portanto, de vítimas tornam-se parte do crime. E sabem melhor do que ninguém a dor que estão infligindo ao outro. É válido, portanto, que sejam tratados como criminosos, embora a punição deva ser diferente, pois é claro que precisam também de ajuda.
A destruição ambiental potencializa a escravidão. É importante que o Brasil entenda essa relação: não é só a destruição dos recursos naturais que empurra cidadãos para a condição de escravo, mas em muitos casos o tipo de trabalho usado para efetuar essa destruição é escravo. Criminosos rompem leis ambientais, invadem áreas de preservação, exploram minério em locais proibidos, fazendo pouco caso das leis e escravizando empregados. A destruição ambiental tem impacto na vida das pessoas. Indígenas, ribeirinhos e pequenos agricultores, ao verem destruída sua fonte de subsistência, se tornam muito mais vulneráveis a propostas de emprego pouco confiáveis que resultam em trabalho forçado. É um ciclo.
Quase todos os países membros da ONU assinaram a Convenção das Nações Unidas contra o Crime Organizado Transnacional e o Protocolo Adicional de Palermo, que preveem a cooperação internacional nesse sentido. Sabemos o que precisa ser feito, resta saber se os governos vão dar ao tema a prioridade necessária.
A escravidão trabalha nos limites da humanidade, vive na marginalidade da sociedade global. É crime em quase todos os países e a maioria dos cidadãos no mundo a considera moralmente errada. A escravidão moderna está próxima da extinção. Precisamos dar o empurrão final.
A chave é abrir um canal para facilitar e agilizar a imigração legal e segura. Se as pessoas sentem que precisam sair de seus países e tentar uma vida fora, elas merecem uma chance de fazer isso na legalidade. Outra solução é convencê-las a não abandonar seus países e ajudá-las a construir suas vidas com dignidade em seu local de origem. Sei que isso é difícil particularmente para residentes de países africanos imersos em guerra civil, violência e corrupção. Mas, de todo modo, é preciso haver informação sobre os perigos que se corre hoje ao imigrar ilegalmente.
Estimativas conservadoras calculam que a escravidão moderna movimenta entre US$ 30 e US$ 40 bilhões por ano. Para níveis de economia global isso representa uma parcela pequena, é trocado. Podemos atacar o problema partindo de dois flancos. Por um lado, tornar impossível o trabalho escravo, com a perseguição e prisão dos criminosos. A outra abordagem é justamente a ‘lista suja" desenvolvida no Brasil.

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27 millones de personas que viven en condición de esclavos
(traducción automática- Google)

Por los callejones sombríos de la esclavitud

El sociólogo norteamericano Kevin Bales escribió seis libros más tarde, al investigar el mismo asunto, la esclavitud moderna. Reconoce que una mayor sensibilización sobre el problema, pero aún queda un largo camino para llegar a la abolición universal. Hay más esclavos en el mundo hoy que en cualquier momento de la historia. Y su vida no vale un centavo. Optimista, Bales no resulta difícil erradicar este cáncer. El conocimiento para hacerlo, que tenemos. Lo que falta es voluntad política y recursos. Él está convencido de que Brasil, a pesar de muchas limitaciones, tiene algo que enseñar al mundo en este campo. Sepa por qué.

Extractos de la entrevista con Carolina Roseti (OEPE), editado:

Durante mi investigación de todo el mundo, me di cuenta de que hay dos perfiles de los esclavos. Ya hay esclavos en el feto, nacido de los productos básicos, particularmente en Asia. Estos por lo general traen una mirada vacía. Se encuentran paralizados en la vida, no hay alternativa. Y hay los esclavos que han nacido libres, como los mineros que se reunieron en Brasil. Caen en la trampa de los gatos rezuman ansiedad, pero que desean continuar con sus vidas. Viven en un movimiento pendular alternas la esperanza y la desesperación.

Nunca hubo un día en la tierra sin la esclavitud. Los primeros documentos escritos de la humanidad, que data de 5000 años, incluidos los informes de la esclavitud. Es parte de nuestra historia desde el primer día que fue escrita y encontró que incluso prehistóricas. Pero seguramente hay países, culturas y comunidades sin esclavos. Ser un esclavo no es el estado natural del ser humano.

El mundo era ciego a este problema hasta hace unos pocos años. Muchos de nosotros pensamos que la única forma de la esclavitud fue la del pasado, "esclavitud legalizada”. Y reducíamos la imagen de los africanos que trabajan en campos de caña y plantaciones de algodón. Con la explosión demográfica que siguió a la final de la 2 ª Guerra Mundial y, más tarde, con el desmantelamiento de la Unión Soviética, hay un gran contingente de personas vulnerables que caen en manos de redes criminales. No hemos podido verlo de inmediato, incluso cuando este se produzca en nuestras propias narices.

La vida humana es barata hoy en día. Esta fue una de las grandes sorpresas para mí en mi investigación. En el pasado, los esclavos eran caros. Comprar un esclavo equivalía a comprar un equipo sofisticado como un tractor o un camión. Hoy en día existe un gran contingente de personas en estado de vulnerabilidad social y relativamente fácil de esclavizar. En los EE.UU. se puede comprar un esclavo doméstico por alrededor de $ 6 a 7000. En la India, se necesita unos míseros 30 dólares. O ni siquiera eso. En lugar de grandes sumas para comprar un esclavo, sólo decir que el pobre hombre: " Sus hijos se mueren de hambre, no tiene trabajo, ni esperanza a su disposición. Pula tiene este camión y ven conmigo. "

La primera vez que estuve en Brasil hace 13 años, durante la re- democratización. El Gobierno del Brasil a continuación, así como otros de la época, no entendían la magnitud del problema e hizo poco o nada para prevenir el trabajo esclavo. La situación ha cambiado. El gobierno de Lula fue tal vez el mundo más eficaz en la lucha contra el trabajo esclavo. A diferencia de la mayoría de países, Brasil ha construido la llamada "lista negra ", que se publica en Internet y las empresas que utilizan las listas de mano de obra esclava. Es una maravillosa innovación que, por lo que sé, ningún otro país no tiene igual. Pero eso no quiere darle a Brasil una puntuación de 10, sólo siete notas. Todavía queda mucho por hacer. El país necesita entrenar mejor a los fiscales y fiscales prioridad a los casos de explotación laboral, la trata y la esclavitud, y garantizar el castigo de los criminales. Otro problema es la reincidencia. Muchos brasileños que han sido objeto de trata en el extranjero, o explotados en el mismo país, con el tiempo volver a la situación de explotación. Brasil podría hacer inspirada por las leyes de la India, que, a pesar de tener el mayor número de esclavos en el mundo, cuenta con el sistema jurídico más avanzado. Hay un antiguo esclavo recibe apoyo financiero desde hace algunos años, para ayudar a estabilizar en la vida. Hay una diferencia.

En el libro Acabar con la esclavitud, hacer una comparación entre Brasil y Japón sobre esto porque, a pesar de ser un país rico y contar con una policía bien preparada, el número de personas esclavizadas es extremadamente alta. Japón no tiene leyes ni buenos programas sociales contra la esclavitud. Incluso con poder y recursos para abordar el problema.

Es una muy utilizada, no sé si es la más común. Existen básicamente tres categorías de la esclavitud. La más rara es la que da a la persona incluso antes del nacimiento y se produce principalmente en países africanos y árabes. En este caso, los hijos de esclavos nacidos esclavos son vendidos e intercambiados. La esclavitud por contrato utiliza la buena fe de la víctima que lo presente a una condición de ilegal de empleo. Ya en la servidumbre por deudas a otra, incluso en pleno funcionamiento, no pueden liberarse: la deuda sólo aumenta, ya que no es real, que es un truco. Pulse psicológicamente. A veces es más fácil, barata y eficiente, en lugar de tener que mantener a la víctima bajo vigilancia en todo momento, capaz de controlar la mente de uno, porque el cuerpo es suave y obediente. Un buen administrador sabe cómo controlar las emociones de la víctima, creando momentos de alivio y luego llevarla a la desesperación de nuevo. Es como la formación de un animal.

Las investigaciones indican que la proporción es casi igual para ambos sexos. Generalmente, los hombres son explotados en su fuerza laboral. La esclavitud se centró en la explotación laboral es el tiro más común, entonces se trata de sexo. El problema de España no son los brasileños o los brasileños que van allí a trabajar en el mercado del sexo. El quid del problema es la idea de que muchos hombres tienen de qué pueden utilizar la violencia para obtener dinero o la satisfacción sexual. Y la solución sólo llegará cuando la gente entiende que tratar a los demás como mercancía sexual es inhumano y criminal.

Uno de los obstáculos en la atención a las víctimas de la trata de personas, especialmente de quienes son explotados sexualmente, es que muchos no se ven como víctimas. Vemos esta misma reacción en las mujeres víctimas de violencia doméstica. A menudo se culpan por haber elegido un marido o por no haber lavado los platos y poner la mesa antes de llegar a casa. Asumen la responsabilidad de los abusos y absolver al agresor. Al hablar de las víctimas de trata que han sido defraudados, sometidos a abusos físicos y explotación sexual, tenemos que dar apoyo psicológico no es idéntico, pero similar a la ofrecida a las mujeres víctimas de violencia doméstica.

Hay casos en que las víctimas de la trata y la esclavitud se reclutadores y reclutar a otras víctimas. Este cambio de roles no es inusual. Tráfico de mujeres, tratando de ganar algún tipo de poder y control sobre sus vidas, con el tiempo llega a la organización criminal y comenzar a reclutar a amigos, hermanas y vecinos. Por lo tanto, las víctimas de formar parte de la delincuencia. Y ellos saben mejor que nadie el dolor que está causando el uno del otro. Es válido, por lo tanto, son tratados como criminales, pero el castigo debe ser diferente porque, por supuesto, también necesitamos ayuda.

Destrucción del medio ambiente mejora la esclavitud. Es importante que Brasil entiende esta relación: no sólo la destrucción de los recursos naturales que empuja a la gente a la condición de esclavos, pero en muchos casos el tipo de trabajo utilizado para realizar esta destrucción es un esclavo. Los criminales violan las leyes ambientales, la invasión de áreas protegidas, explotación mineral en lugares prohibidos, prestando poca atención a las leyes y esclavizar a los trabajadores. Destrucción del medio ambiente tiene un impacto en la vida de las personas. Los campesinos indígenas costeros y pequeños, ya sus medios de subsistencia destruidos, se vuelven mucho más vulnerables a las ofertas de trabajo poco confiable que resulta en el trabajo forzoso. Es un ciclo.

Casi todos los países miembros de las Naciones Unidas firmaron la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional y su Protocolo Adicional de Palermo, que regula la cooperación internacional en este sentido. Sabemos lo que hay que hacer, la pregunta es si los gobiernos le darán al tema una prioridad.

La esclavitud de obras dentro de los límites de la humanidad vive en la periferia de la sociedad en general. Es un delito en casi todos los países y la mayoría de los ciudadanos en el mundo considera moralmente incorrecto. La esclavitud moderna es en peligro de extinción. Tenemos que dar el empujón final.

La clave es abrir un canal para facilitar y acelerar la inmigración legal y seguro. Si las personas sienten que deben salir de sus países y probar una vida, que merecen una oportunidad de hacerlo legalmente. Otra solución es convencer a los que no se fueran de sus países y ayudarles a construir sus vidas con dignidad en su lugar de origen. Sé que esto es especialmente difícil para los residentes de los países africanos inmersos en una guerra civil, la violencia y la corrupción. Pero, de todos modos, debe haber información acerca de los peligros que corremos hoy para emigrar ilegalmente.

Las estimaciones más conservadoras calculan que mover la esclavitud moderna entre $ 30 y $ 40 mil millones por año. Para los niveles de la economía mundial, lo que representa una pequeña parte se sustituye. Nosotros atacamos el problema desde dos lados. Por un lado, haciendo imposible que el trabajo esclavo, el acoso y la detención de los criminales. El otro enfoque es sólo una "lista sucia " desarrollada en Brasil.

7 de septiembre de 2010

Sin atacar la Brecha no se va cumplir la Meta

Un nuevo estudio de UNICEF indica que para lograr más rápidamente los ODM en favor de la infancia es preciso centrarse en los más desfavorecidos. Estas nuevas conclusiones se presentan en dos publicaciones: Narrowing the Gaps to Meet the Goals (http://www.unicef.org.uk/publications/pdf/narrowing-gaps.pdf) y Progress for Children: Achieving the MDGs with Equity http://www.unicef.org.uk/publications/pdf/pfc9.pdf un compendio de datos elaborado por UNICEF.

Al comparar la eficacia de las diferentes estrategias dirigidas a prestar intervenciones esenciales de salud a las personas más necesitadas, el estudio llega a la conclusión de que centrarse en los niños más pobres y más desfavorecidos podría salvar más vidas por millón de dólares que la estrategia que se aplica en la actualidad.

Entre las conclusiones más importantes del estudio de UNICEF figuran:

■Un enfoque centrado en la equidad mejora el rendimiento de las inversiones en comparación con cualquier otra alternativa, ya que evita muchas más muertes infantiles y maternas y episodios de retraso en el crecimiento.

■Mediante la utilización del enfoque centrado en la equidad, una inversión de 1 millón de dólares destinada a reducir las muertes de menores de cinco años en un país de bajos ingresos y con una mortalidad elevada podría evitar alrededor de un 60% más de muertes que el enfoque actual.

■Debido a que la carga nacional de enfermedad, de salud deficiente y de analfabetismo está concentrada en las poblaciones infantiles más pobres, proporcionar a estos niños y niñas servicios esenciales puede acelerar en mayor medida los progresos hacia los ODM y reducir las disparidades entre los países.

■Los niños del 20% más pobre de los hogares en el mundo en desarrollo tienen dos veces más posibilidades de morir antes de cumplir cinco años que los niños del 20% más rico de los hogares.

■Los niños de los quintiles más pobres de sus sociedades tienen dos veces más posibilidades de sufrir insuficiencia ponderal y un mayor riesgo de retraso en el crecimiento en comparación con los niños de los quintiles más ricos.

■A pesar de los grandes avances en el logro de la paridad entre los géneros en la educación primaria durante la última década, las niñas y las mujeres jóvenes de las regiones en desarrollo siguen encontrándose en una situación de considerable desventaja en el acceso a la educación, especialmente a nivel secundario.

■De los 884 millones de personas que carecen de acceso a fuentes mejoradas de agua potable, un 84% viven en las zonas rurales.

Los informes de UNICEF se publican en combinación con un informe de Save the Children, "A Fair Chance at Life: Why Equity Matters for Children" (http://www.savethechildren.org.uk/en/docs/A_Fair_Chance_at_Life.pdf)
 que se centra en el ODM 4, reducir la mortalidad de menores de cinco años en dos terceras partes entre 1990 y 2015.



3 de septiembre de 2010

RETRATO JÓVEN

¿Quién es la Juventud? ¿Qué piensa? ¿Cómo viven? Con estas y otras preguntas más, fue hecha una encuesta con 14000 jóvenes en 6 países sudamericanos.

Muy interesante trabajo hecho con apoyo de UNESCO/IDRC que ha escuchado a 14000 jóvenes en 6 países sudamericanos (Brasil, Chile, Bolivia, Uruguay, Paraguay y Argentina), acerca de sus opiniones sobre política, esperanza, familia, drogas y otros.

En esta semana fue divulgada la ultima parte. Un retrato desafiador que muestra una juventud con baja confianza en cambios estructurales.




30 de agosto de 2010

LA CADENA MACHISTA DE VICTIMIZACIÓN INDIRECTA DE NIÑAS/NIÑOS

UNA TRISTE Y REPETIDA HISTÓRIA, AUNQUE UN PAÍS MEJORE EN SUS ÍNDICES DE DESARROLLO MATERIAL (COMO HA HECHO ESPAÑA),  NO HACE EN LAS RELACIONES Y EN SUS IMPACTOS DAÑOSOS A NIÑOS/NINÃS...
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Unos 200.000 críos son hijos de maltratadas con orden de protección

(M. R. SAHUQUILLO / N. GALARRAGA)

Unos 800.000 niños conviven con situaciones de violencia de género en España, según una estimación del Ministerio de Igualdad -una cifra derivada de la macroencuesta anónima sobre violencia de género de 2008-. De ellos, alrededor de 200.000 son hijos de mujeres con órdenes de protección. Son víctimas y testigos que también sufren la invisibilización que conlleva esta lacra y que pueden llegar a padecer secuelas muy palpables. "Depresión, trastornos de la alimentación, ansiedad... También el aprendizaje y la repetición de lo que ven en casa: agresividad en el caso de los niños y sumisión en el de las niñas", explica la psicóloga Beatriz Sevilla, especializada en este tipo de violencia.

En lo que va de año, 42 mujeres han muerto a manos de sus parejas o ex parejas, 12 más que el año anterior por estas fechas. El balance es alarmante. Más aún si se tiene en cuenta que tres niños fueron asesinados junto a sus madres, y 24 se quedaron sin ellas para siempre. Demasiadas veces estos niños se convierten también en víctimas directas de las agresiones. "El maltrato a los hijos es una de las fórmulas que encuentra el agresor para hacer daño a su pareja. Atacan siempre donde más duele", explica Miguel Lorente, delegado del Gobierno para la Violencia de Género.

El 16,6% de los españoles cree que si una mujer permanece con su agresor o le perdona es por sus hijos, según la encuesta sobre percepción de la violencia de género realizada por Igualdad. "Hay que concienciar a la población de que eso no es así. De que permanecer en esa situación es peor para los niños", explica el delegado Lorente. Conscientes de este ángulo del problema, una de las primeras campañas contra la violencia machista del ministerio de Bibiana Aído tenía como lema la frase Mamá hazlo por nosotros, actúa.

Desde la ONG Save the Children, que en 2006 elaboró el informe Atención a los niños y niñas víctimas de la violencia de género, insisten en que debe quedar claro que los hijos que viven violencia de género en el hogar son también víctimas de esta lacra. "Aunque no la sufran directamente o no la vean, su vida está marcada para siempre y necesitan atención especializada y recuperarse", dice Yolanda Román, directora de campañas de la ONG. Algo que no siempre se da.

Esa ONG y la Fundación IRes calculan que solo el 4% de los menores que ha vivido situaciones de violencia de género recibe esa ayuda. "Normalmente, es a la mujer a quien se atiende, y a través de ella los menores", explica Fe Paz, directora de uno de los centros de atención a mujeres de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas, que asegura que esa carencia se debe a que en muchos casos para atender al niño hace falta el permiso de ambos progenitores. Un punto del que Igualdad discrepa. "Se puede recurrir al juez o a servicios sociales si se considera que el niño necesita atención", argumenta Lorente.

A Save the Children le preocupa que algunas comunidades no admitan en los centros de atención a mujeres a niños a partir de cierta edad (12-13 años). "Los separan, los llevan a centros de menores. Es terrible", dice Román. Esta experta recalca que lo más alarmante es que la atención que reciben los hijos de las víctimas de la violencia machista depende de la comunidad autónoma donde vivan. Por eso reclama que se garantice una respuesta mínima homogénea en todo el país.

Opinión que comparte Consuelo Abril, portavoz de la Comisión para la Investigación de los Malos Tratos ante el Congreso, una organización de expertas y juristas. Esta abogada sostiene, además, que aún hay grandes carencias en la atención a estos niños. Aunque aparezcan en la Ley Integral de Violencia de Género de 2005, los menores no están suficientemente reflejados en ella, sostiene.

Para Abril, la clave es la "recuperación". "Es una cuestión prioritaria trabajar con estos menores para que, además de curarse, no vuelvan a repetir los roles que han vivido", explica. Lorena cuenta que los episodios de violencia que sufrió en casa la convirtieron en una persona dócil y desconfiada hacia los hombres. "Si desde pequeña te educas en eso [en un ambiente violento], asumes que es lo normal", dice.

Poco a poco, día a día, la crueldad de los maltratadores hace una gran mella en los niños. Un ejemplo de ello se recoge en el informe de Save the Children de 2006: "Un niño de dos años llamaba a su madre 'puta' porque creía que se llamaba así, su padre lo hacía". Beatriz recuerda algo muy similar: "Mi padre llamaba gilipollas a mi madre y decía 'no es un insulto". Cuando era pequeña esta joven creía que los mayores no se besaban. "La primera vez que vi a los padres de una amiga darse un beso, pensé, 'estos papás son distintos de los míos", cuenta.



http://noticias.uol.com.br/midiaglobal/elpais/2010/08/30/especialistas-estimam-que-800-mil-menores-sofrem-violencia-de-genero-em-casa.jhtm